Festival Corona 2016

21 noviembre 2016 at 20:22 (Uncategorized)

Ayer terminó la edición 2016 del festival Corona Capital, celebrado en el autódromo Hermanos Rodríguez y por segunda ocasión con fechas del mes de noviembre por los eventos relacionados con la Fórmula Uno. Hace mucho que no sentía las ganas de compartir sobre un festival al que haya asistido con alguien fuera de mi rutina o círculo de confianza pero en esta ocasión creo que es necesario tratar de repetir en palabras lo que se vivió en estos dos días ya que es la primera vez que la música en vivo nos trajo a los mexicanos tantos mensajes de afecto y apoyo con la fuerza y elocuencia que se pronunciaron muchos de los artistas que tocaron en vivo.

Desgraciadamente ocurrieron percances que me impidieron llegar temprano al primer día de festival, entramos al recinto poco antes de que empezara Band Of Horses a deleitarnos con un set asombroso y enérgico que hacía gritar y emocionarse a todo el público. No pasó mucho hasta que hablaron del “elefante en la habitación”, es decir de la extraña situación política entre México y Estados Unidos con esta reciente ola de amenazas, comentarios racistas y violentos por parte del presidente electo de los Estados Unidos contra el pueblo de México, la manera en que el vocalista de Band Of Horses se dirigió al público para dejar en claro su postura ante tal situación fue más o menos así:

“We love you people, you guys know we love you, right? Don’t listen to that stupid motherfucker”

No fue necesario mencionar su nombre para saber a quién se refería, en ese momento el público se volvió loco y el concierto se volvió inolvidable. Al terminar el set de Band Of Horses me dejó este placer no sólo en los oídos sino también adentro, en el orgullo de ser mexicano que han herido tantas veces las incompetentes autoridades mexicanas y los constantes ataques de verbales y amenazas no sólo por parte del presidente electo del país vecino sino también (y sobre todo) de sus fanáticos.

Ya sospechaba que todo el festival se convertiría en un espacio donde los artistas harían despliegue de sus opiniones al respecto pero nunca imaginé que fueran tan fuertes, tan contundentes, tan honestos. Después fui al escenario donde Fischerspooner daría vida a su ya famoso set, el cual me dejó boquiabierto aún antes del abrumador y más poderoso discurso que escuché en todo el festival, en voz de Casey Spooner que pronunció a favor de todas las personas que son vulnerables a la discriminación, entregándose a su público a lo largo de toda su presentación.

Esta temática hizo eco en todas las presentaciones a las que asistí, en ocasiones con mensajes concisos como “WE DON’T WANT WORLD WAR III” en la voz de Richard Ashcroft o los constantes intentos de Grimes de hablar en español y decir que México es su lugar favorito de todo el mundo.

Aunque para mí, el momento más formidable del festival en este aspecto ocurrió durante el set de WALK THE MOON, en la voz de su líder Nicholas Petricca. Todo parecía indicar que sería un set agradable y bailable, pero antes de iniciar la segunda canción (y en un español perfectamente entendible) Petricca nos pidió la oportunidad de decir algo:

“A la verga el muro”

Seguido del clamor de la audiencia, su sonrisa se veía replicada en todos los rostros que estaban a mi alrededor, fue cuando noté lo feliz que estaban todos en ese momento. Pocas veces ocurren cosas en este nuevo México que te hagan sentir completamente seguro y contento de estar en algún lugar y el set de WALK THE MOON fue exactamente eso, después los mensajes de afecto y apoyo hacia México continuaron por parte de la banda en forma de espectaculares solos de guitarra, banderas mexicanas colgadas del cuello del vocalista, más y más mensajes de amor en español y una atmósfera de absoluta alegría y fiesta.

Este festival fue muy diferente a todos los que he asistido por ese motivo en particular, nunca antes había sido testigo de tanto apoyo a México desde un escenario. Me hizo reflexionar acerca de lo difícil que ha sido para mi país este año, lo terriblemente difícil que fue tragar los festejos del aniversario de la independencia poco después de haber sido testigos de cómo “nuestro líder” se inclinó ante un candidato presidencial que acusó a su pueblo de “ladrón, asesino y violador” y le ofreció ser su humilde servidor, arrastrando la bandera y toda nuestra historia como nación en el lodo y la mierda y dejándonos con el peor mensaje que puede tener uno como ciudadano de un país:

“Están sólos, no hay nadie que los proteja”

Cómo me hubiera gustado ver a Peña Nieto comportándose como Nicholas Petricca en la visita de que tuvimos de ese cerdo asqueroso, imaginé mil y un veces en mi cabeza a mi presidente diciéndole “A LA VERGA EL MURO” con una bandera mexicana amarrada a su espalda como si fuera la capa de Superman. Sé que eso es soñar demasiado, pero nunca te has preguntado, ¿qué se sentirá tener un líder que te haga sentir orgullo de tenerlo en ese puesto y verlo defender tus intereses y a tu gente sin importar quién sea el enemigo?

Ver a un extranjero mostrar más amor por tu país que tu propio presidente es algo que sin lugar a dudas pone a reflexionar a cualquiera.

Después de sentir todas estas muestras de apoyo, miré a mi alrededor y descubrí algo que por alguna razón siempre se me ha escapado mencionar de todos los festivales a los que he asistido: un festival musical te invita a ser tú mismo. A diferencia de lo que ocurre todos los días en todos los rincones de nuestro país, en los festivales musicales se practica la invitación a dejar todas las etiquetas y “grilletes mentales” que atan a las personas a normas impuestas por prácticas discriminatorias y se convierten en un espacio en el que puedes vestirte como se te de la chingada gana, puedes hablar y expresarte como se te de la chingada gana siempre y cuándo seas respetuoso a los demás.

Qué alegría me da ver a tantas personas felices, dejando sus propios miedos e inseguridades (incluído yo) para poder disfrutar un pedazo de la vida y dejar afuera esa nube negra que amalgama la delincuencia, las balaceras, la violencia de género, el racismo y todo tipo de discriminación que siempre está amenazando a la vida de cualquier mexicano sin importar a cuál esfera social pertenezca.

Este Corona Capital fue algo que nunca podré describir completamente en palabras, quizás podría decir que han avanzado mucho en términos de organización desde aquel primer intento, que se nota cómo aprenden de sus errores y se atreven a experimentar diversas opciones de traslados, entretenimiento y oferta musical, que sigue siendo una de las mejores opciones en festivales dentro de nuestro territorio.

Después de este evento pude consolidar mi idea de que todas las personas tienen que ir a un festival musical por lo menos una vez en sus vidas, no existe algo más impactante que escuchar tu música favorita en vivo rodeado de seres queridos o de desconocidos que la disfrutan igual, no existe nada que se asemeje tanto a la felicidad como la sensación de poder ser tú mismo sin tener que esconder algún aspecto de tu personalidad o de plano tener que fingir para poder ser aceptado por gente monotemática, gris y hueca de su cabeza.

A los que no fueron, pues vamos al siguiente; y a los que fueron, muchas gracias por haber sido parte de un festival asombroso.

 

Y muchas felicidades a Juan Rocha, por cumplir quince años llendo a conciertos.

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