Philip Glass

12 noviembre 2012 at 19:55 (electronica, minimalismo)

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¡Que bien se siente estar de vuelta! Hace mucho tiempo que no escribo una reseña para un álbum, he dedicado estos diasmesesaños de mi vida en disfrutar de la música para mi y platicar de mi experiencia con las personas que me rodean y he aprendido mucho de mis amigos y familiares acerca de lo que ellos opinan de la música que les gusta.

He pasado por muchos cambios en mi persona en este último año, inicié una relación de pareja con la mujer mas hermosa del mundo, fortalecí los lazos con mis mejores amigos (tanto los del pasado como los del futuro), he cerrado ciclos que me tenían atado a un pasado fantasmal que solo hacía eco en mis oidos; así también he asistido a un puñado de conciertos que me han cambiado la vida tanto de música popular como académica, siendo el mas impactante el concierto de Arvo Pärt el pasado 19 de octubre en Guanajuato.

Poder estar ante la majestuosa presencia de uno de los compositores mas importantes de toda la historia musical me hizo recordar la belleza de compartir música por el simple hecho de compartirla, recordé el enorme placer que siento en mi alma cuando escribo lo que ocurre en mi mente y corazón cuando escucho las notas que humedecen mis sentimientos a través de mis oidos. Así que, aquí voy a presentarles uno de los discos que mas llamó mi atención este año.

Se trata de un ambicioso proyecto en el que varios artistas (en su mayoría de mi total agrado) decidieron hacer su “tributo” a Philip Glass, otro de los minimalistas mas importantes. Para hablar de este álbum primero quiero dar la impresión que deja en mi la preciosa e hipnotizante música de Philip Glass.

Ya he compartido otras obras de minimalistas por este medio, si la memoria no me falla ya se dijo que la característica principal del minimalismo es la repetición junto con el casi nulo movimiento armónico (a excepción del maestro John Adams), gracias a ese detalle es que el minimalismo ha encontrado un campo fértil en la música popular y desde su aparición ya no se puede distinguir cual de “las dos músicas” es la que sirve de influencia y cual de receptor.

Philip Glass es uno de los expertos en el concepto de esta corriente musical, escuchar sus obras significa visitar otro planeta y aprender su lenguaje sin ningún problema, el minimalismo de Glass en un ejemplo gráfico sería como ver una gotera constante, el agua cae de manera repetitiva hasta que nos hipnotiza y en el momento menos esperado aparece un chorro del vital líquido que se vuelve majestuoso ante nuestra percepción. Me impresiona como para muchas personas este concepto les parece tonto y obsoleto, porque yo lo encuentro delicioso.

Ahora, tengo que recalcar que yo soy una de esas personas que no le agrada mucho la idea del “remix” (ya en la música popular, mucho menos en la académica) y lo único que llamó mi atención de este proyecto, al principio, fue la selección de músicos que aparece en el proyecto: Beck (quien tengo entendido es el líder detrás de todo el proyecto), Cornelius, Dan Deacon, Nosaj Thing, Jóhann Jóhannsson, Peter Broderick, Pantha Du Prince, Tyondai Braxton, Amon Tobin, Memory Tapes, My Great Ghost y Silver Alert, todos eligieron distintas obras del maestro Glass y las llevaron a su mundo, las revisaron y crearon una versión nueva y fresca. No es que la obra de Glass lo necesitara, sus obras son de por si novedosas y entretenidas al cerebro para escuchar, lo que si me hacía falta escuchar era un homenaje de este calibre. Magnífico!

REWORK_

2 comentarios

  1. Aken Bosch said,

    Se agradece mucho, ojalá puedas actualizar este blog más amenudo… mucho más amenudo jeje. Saludos y buen año.

  2. Pepe Mercado Rocha said,

    Llegué aquí a través del post de Juan Rocha (soy su primo) sobre el corona, el cual me latió en general. Mi intención era buscar datos de contacto para compartir la entrada de tu blog y dar crédito al autor pero en la búsqueda me topé con esto…

    Philip Glass efectivamente lo percibo de una forma similar: su minimalismo repite melodías como crescendos que te llevan a un clímax adictivo. Glass me parece excepcionalmente adecuado para música de fondo mientras uno lee: Gracias a Spotify llené el silencio de mi cuarto cuando tomaba un nuevo libro al reproducir su lista “Late nite reading” en la que incluía “The Hours”. Posteriormente me aventé La Fundación de Asimov y alternaba rock ligero (especialmente recuerdo The Funeral, de BOH, btw) con la música de Glass; fue una combinación inesperadamente fructífera que me dejó un eterno sabor satisfactorio de la lectura y la música.

    Intento escuchar música siempre, incluso cuando leo, por lo que aquello que me dejó este experimento subió mis estándares hasta un punto casi insostenible para cada nueva lectura, en la que si es seria solo puedo escuchar algo con una mínima solidez musical. Este nuevo estándar de mi “pickyness” elige como predilecta la música clásica para la lectura o, en su defecto, el rock progresivo (en específico Radiohead, a pesar de que sea en su mayoría 4/4 y no sea del todo del agrado de los puristas del progresivo).

    Todo esto influyó Glass en mí.

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